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Preguntas Más Frecuentes

a-la-manera-de-los-jovenesPodemos orar por cualquier cosa que creamos que pueda ser útil a nuestra felicidad y a la de los demás. Por ejemplo, podemos orar por mejorar, por ser determinada clase de persona. Básicamente, es posible orar por todo lo que uno ansíe. Pero no es aconsejable orar por cosas negativas. Hacer daimoku por algo que puede obstruir el propio avance hacia la felicidad o el de los demás terminará produciendo un efecto negativo en nuestra vida, porque una oración así va contra el ritmo fundamental de la vida. La clave para que nuestras oraciones tengan respuesta es orar en sintonía con el ritmo universal.

La Ley Mística es el origen de todos los cambios. Por eso, cuando invocamos Nam-myoho-rengue-kyo, podemos activar las fuerzas universales y hacerlas actuar en nuestro apoyo.

Cuando uno está sufriendo, no hay necesidad de fingir que todo está bien o de fingir buenas caras; debemos invocar daimoku tal como somos y nos sentimos, y dar expresión libre y franca a lo que llevamos en el corazón.

Nichiren Daishonin escribe: «Lo que llamamos fe no es nada extraordinario». Y nos exhorta: «Así como los padres jamás abandonaran a sus hijos, como éstos rehúsan separarse de su madre, así nosotros deberíamos depositar nuestra fe en el Sutra del Loto». En otras palabras, lo que necesitamos hacer es confiar en el Gohonzon con todo nuestro corazón, y orar sinceramente para que nuestros deseos se concreten. Esta oración sin falta nos llenará de fuerza.

No hay nada extraordinario en la oración; es desear algo con toda la vida.

Martes, 08 Julio 2014

Tribuna Dominicana

  • Publicación agosto 2017
    Editorial del Presidente de la SGI, Daisaku Ikeda: Una invencible convergencia dedicada al bien mayor.
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